VIERNES: REZAMOS CON UNA PARÁBOLA

 

NOS SERENAMOS


Empezamos la mañana cerrando los ojitos. Ponemos una mano sobre el corazón.

Respiramos lentamente... Tomamos aire por la nariz contando hasta tres... uno, dos, tres. Lo soltamos muy despacio por la boca... uno, dos, tres.


Ahora imaginamos que nuestro corazón es una pequeña luz que Jesús ha encendido. Con cada respiración, esa luz se hace un poquito más grande y llena nuestro cuerpo de paz.

Aflojamos los hombros, relajamos los brazos, las manos, las piernas y los pies. Todo nuestro cuerpo está tranquilo.

Estamos en calma.


Respiramos una vez más, muy despacio.

Sonreímos suavemente, abrimos los ojos y comenzamos este nuevo día con el corazón lleno de paz.

Dios está con nosotros.


EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO....


ESCUCHAMOS (podemos leer o ver directamente el video)



Jesús cuenta una historia sobre un hombre que tenía una viña. 


Durante todo el día fue buscando personas para trabajar en ella. A unos los llamó por la mañana, a otros al mediodía y a otros cuando ya quedaba muy poquito para terminar.

Cuando llegó la hora de cobrar, todos recibieron el mismo dinero.

Los que habían trabajado desde el principio se enfadaron:

«¡No es justo! Nosotros hemos trabajado todo el día y ellos solo unas horas».

Pero el dueño de la viña les explicó que él quería ser bueno y generoso con todos.


¿Y qué nos quiere enseñar Jesús con esta historia? ...

Que Dios no quiere más a unos que a otros

Dios nos quiere a todos muchísimo. 

Para Dios todos somos importantes.



REZAMOS JUNTOS


Jesús,
gracias porque nos quieres a todos por igual.
Ayúdanos a no tener envidia,
a compartir, ayudar
y alegrarnos por los demás.
Amén.



NOS DESPEDIMOS 

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. 

San José de Calasanz, San Faustino Míguez y Beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

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