NOS SERENAMOS
¡Buenos días a todos! Otro día más, nos ponemos en presencia de nuestro amigo Jesús, le damos los buenos días y las gracias por poder estar aquí todos juntos compartiendo este momento.
Ahora es momento de relajarnos, de respirar profundamente y de abrir nuestro corazón a lo que hoy nos vamos a escuchar.
Hacemos tres respiraciones profundas.... nos olvidamos de todo lo demás...Escucha los latidos de tu corazón. Eres tú. Es ahora… Dios está aquí.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ESCUCHAMOS
Evangelio adaptado: Mateo 21, 28-32
Jesús contó una historia sobre un papá que tenía dos hijos.
Un día les dijo:
—Hijos, id a trabajar un ratito.
Uno de ellos contestó:
—¡No quiero!
Pero después pensó mejor las cosas, se arrepintió y fue a ayudar a su papá.
El otro dijo:
—¡Sí, papá! ¡Voy!
Pero después se quedó jugando y no fue.
Entonces Jesús preguntó:
—¿Cuál de los dos hijos hizo lo que quería su papá?
Los amigos de Jesús respondieron:
—¡El primero!
Y Jesús les enseñó algo muy importante:
No basta con decir cosas bonitas. Lo importante es hacerlas.
Si decimos: “Voy a ayudar”, ayudamos.
Si decimos: “Voy a compartir”, compartimos.
Si decimos: “Voy a cuidar a mi amigo”, lo cuidamos.
Jesús nos recuerda que lo importante no son solo nuestras palabras, sino lo que hacemos con ellas.
REZAMOS JUNTOS
Jesús,
ayúdame a decir sí
cuando pueda ayudar,
a compartir
cuando alguien lo necesite
y a hacer el bien
aunque a veces me cueste.
Que mis palabras y mis acciones
se parezcan cada día un poquito más a las tuyas.
Amén
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