MIÉRCOLES: REZAMOS CON UN CUENTO



Cerramos los ojos un momento y respiramos despacito.

Pensamos que Jesús está aquí, con nosotros.

Nosotros también queremos escucharlo y hablar con Él. Por eso tenemos este ratito de oración.

Dios está con nosotros.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.







ESCUCHAMOS




Había una vez un niño llamado Mateo que tenía un corazón muy especial.
No era un corazón como los demás… el suyo parecía un pequeño jardín.

Cada vez que decía algo bonito —como un “gracias”, un “te quiero” o un “buenos días”— nacía una flor de colores en su corazón.
Pero, cuando se enfadaba, gritaba o decía algo que hería a los demás, salía una espina que pinchaba y entristecía a su jardín.

Un día, Mateo se dio cuenta de que su corazón estaba lleno de algunas flores hermosas, pero también de muchas espinas.
Entonces, decidió hablar con Jesús.
Con voz suave le dijo:
—Jesús, quiero tener un jardín bonito, pero no sé cómo hacerlo.

Jesús le sonrió y le respondió:
—Mateo, cada palabra y cada gesto tuyo son semillas. Si siembras amor, nacerán flores; si siembras enojo o tristeza, crecerán espinas. Cuida bien tu jardín, porque de él saldrá la belleza de tu corazón.

Desde ese día, Mateo comenzó a cuidar cada palabra que decía y cada cosa que hacía.

Cuando alguien se caía, corría a ayudarlo; cuando veía a alguien triste, le regalaba una sonrisa.

Y poco a poco, su jardín se llenó de flores tan lindas que todos querían estar cerca de él… Porque su corazón olía a amor, a perdón y a alegría.



  • Si tu corazón fuera un jardín,¿Qué flores tendría?
  • ¿Qué cosas bonitas puedes decir para que salgan flores en tu corazón?
  • ¿Qué pasa cuando decimos cosas feas o nos enfadamos mucho?
  •  Si todos habláramos con amor, ¿Cómo se vería el mundo?




REZAMOS JUNTOS 



Padre Bueno,
Si todos los corazones del mundo fueran como jardines llenos de amor…
donde cada palabra buena hiciera nacer una flor,
y cada gesto amable hiciera brillar el sol.

Hazme comprender que cada cosa que digo y hago puede cambiar mi jardín
y también el de los demás. 
AMÉN.





NOS DESPEDIMOS

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros.

San José de Calasanz, San Faustino Míguez y Beata Victoria Valverde, rogad por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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