TERCER DÍA

 

NOS SERENAMOS

Comenzamos este nuevo día sentándonos cómodamente. Dejamos las manos sobre las piernas y cerramos suavemente los ojos.

Respiramos despacio. Tomamos aire por la nariz... y lo soltamos lentamente por la boca. Lo hacemos tres veces.

Ahora imaginamos que llevamos una pequeña mochila. En ella guardamos todo lo bueno que queremos vivir este curso: la alegría, las ganas de aprender, la amistad y el deseo de ayudar.

Pensamos también si hay algo que hoy nos preocupa o nos pone nerviosos. Imaginamos que se lo entregamos a Jesús. Él nos sonríe y nos dice:

"No tengas miedo. Yo camino contigo."

Nuestro corazón está tranquilo y preparado para vivir un día lleno de cosas buenas.

En el nombre del Padre, del Hijo...


ESCUCHAMOS 

Jesús nos dice que cada uno de nosotros puede ser una pequeña luz.

Nuestra luz brilla cuando saludamos con una sonrisa, cuando escuchamos con atención, cuando compartimos lo que tenemos o cuando ayudamos a quien lo necesita.

No hace falta hacer cosas muy grandes. Un gesto amable, una palabra de ánimo o un trabajo bien hecho también iluminan el día de los demás.






REZAMOS JUNTOS

Jesús, amigo nuestro:

Gracias por este nuevo curso.

Haz que nuestro corazón esté siempre dispuesto a hacer el bien.

Que nuestras palabras, nuestras sonrisas y nuestras acciones sean una luz para quienes nos rodean. AMÉN.



NOS DESPEDIMOS 

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. 

San José de Calasanz, San Faustino Míguez y Beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN


Comentarios