NOS SERENAMOS
Nos ponemos en manos del Padre.¡Buenos días! ¡Ya es viernes!
Siéntate y cierra los ojos suavemente.
Piensa en una nube suave y esponjosa que flota en el cielo. Respira hondo y nota cómo tu barriga se infla como si estuvieras llenando la nube de aire.
Sopla muy despacio e imagina que tu nube se va desinflando y volando suavemente por el cielo.
Ahora, quédate un momento en silencio, sintiendo cómo tu cuerpo flota como una nube.
Ya estamos preparados para abrir nuestro corazón y disfrutar de nuestra oración.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
ESCUCHAMOS
A los ocho días de resucitar, Jesús se apareció a los apóstoles, pero faltaba uno, Tomás. Al llegar él, le contaron todos a la vez lo de la aparición. Pero Tomás les dijo: -Explicádmelo todo lo que queráis, pero si no toco sus heridas de las manos y del costado, no creeré que es él.
Ocho días después llegó Jesús y le dijo a Tomás: -¿Toma mis manos y mi costado. Tomás exclamo: -¡Señor mío y Dios mío! Y Jesús le dijo: -¿Has tenido que ver para creerme? Mejor habría sido que hubieras creído en sus palabras.
REZAMOS
Jesús, gracias porque me quieres mucho.
Ayúdame a confiar en Ti,
Ayúdame a confiar en Ti,
aunque no te vea.
Quiero decirte como Tomás:
¡Señor mío y Dios mío!
Quédate siempre conmigo. Amén.
Quiero decirte como Tomás:
¡Señor mío y Dios mío!
Quédate siempre conmigo. Amén.

Comentarios
Publicar un comentario