NOS SERENAMOS
Nos ponemos en manos del Padre.Siéntate cómodo. Cierra los ojos suavemente…
Imagina que Jesús viene hacia ti con una gran sonrisa, te abre los brazos y te da un abrazo muy fuerte y te dice: "No tengas miedo, estoy contigo siempre”. Respira despacio y siente el amor de Jesús entrando en tu corazón. Jesús te suelta pero sigue contigo, en tu corazón. Ahora abre tus ojos, mueve tus manos y pies, sintiéndote feliz y tranquilo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
ESCUCHAMOS
Imagina que tu corazón es como una casita .
Y un día… alguien llama suavemente a la puerta: ¡toc, toc!
Ese es Jesús.
Jesús no entra sin permiso.
Él espera con cariño porque quiere ser tu amigo.
Y cuando tú dices:
“Jesús, puedes entrar en mi corazón”
Entonces pasa algo muy bonito:
Te sientes querido, acompañado y feliz.

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