NOS SERENAMOS
Siéntate en una postura cómoda.
Relájate. Cierra los ojitos si te apetece.
Pon la manita en el corazón.
Haz tres respiraciones profundas.
Ya puedes abrir despacito los ojos.....
Dios te escucha.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN.
ESCUCHAMOS
Evangelio: Jn 4,5-42. La Samaritana
En esta historia que vamos a ver, Jesús se encuentra con una mujer en un pozo. Jesús tenía sed y le pidió agua.
Pero Jesús no solo quería agua para beber. Él quería darle a la mujer un agua muy especial: el agua del amor de Dios ❤️. Un agua que no se acaba nunca y que llena el corazón de alegría.
La mujer se puso muy contenta y fue a contarles a todos que había conocido a Jesús.
¿Qué nos enseña esta historia?
Que Jesús nos ama a todos.
Que podemos hablar con Él como con un amigo.
Y que su amor nos hace felices y nos ayuda a compartir con los demás.
Que Jesús nos ama a todos.
Que podemos hablar con Él como con un amigo.
Y que su amor nos hace felices y nos ayuda a compartir con los demás.
Y este domingo celebramos la fiesta de San Faustino.
Él también fue amigo de Jesús. Lo quiso muchísimo y habló de Él a los demás.
Él también fue amigo de Jesús. Lo quiso muchísimo y habló de Él a los demás.
Jesús le dio a la samaritana un agua especial, el agua de su amor, que llena el corazón y nunca se acaba.
Y San Faustino también recibió esa agua en su corazón. Con ese amor, fue como si saliera a regar el mundo, hablando de Jesús y haciendo el bien.
Como San Faustino, nosotros también queremos querer mucho a Jesús y compartir su amor con alegría.
Jesús, dame de tu agua viva para que mi corazón
esté siempre lleno de tu alegría. Amén.



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