VIERNES: ANUNCIACIÓN

  NOS SERENAMOS 


¡Buenos días a todos!

Vamos a cerrar los ojos y respirar despacio, imaginando que somos una nube suave y ligera. 
Cogemos aire suavemente y sentimos como el viento de Dios nos eleva con cuidado, ahora expulsamos el aire lentamente y dejamos que Jesús nos lleve en sus brazos. 
Flotamos tranquilos en el cielo azul, sabemos que Jesús nos cuida desde el cielo y nunca nos deja solos. 
Su luz nos abraza y nos llena de paz y alegría, como una nube suave que vuela sin miedo. 
Ahora movemos despacio las manos y los pies, y abrimos los ojos. “Ven, Jesús, te estamos esperando”.



EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO. AMÉN.

  



ESCUCHAMOS


El nacimiento de un niño es el mayor de los regalos, lo cambia todo, transforma por completo la vida de quienes lo rodean, trae consigo una forma distinta de ver el mundo: más inocente, más pura y llena de primeras veces. Despierta emociones nuevas, un amor incondicional, alegría e ilusión.
¿Queréis saber cómo fue el momento en el que la Virgen María descubrió que esperaba un bebé?







REZAMOS  JUNTOS 

Madre María,

el Ángel Gabriel te trajo una buena noticia
y tú dijiste ‘sí’ con mucho amor.

Ayúdame a escuchar a Dios
y a decir también mi ‘sí’ cada día.

Cuida de mí y de mi familia.

AMÉN




NOS DESPEDIMOS                                          



Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. 

San José de Calasanz, San Faustino Míguez y Beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 






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