NOS SERENAMOS
Nos sentamos en una postura cómoda, cerramos los ojitos.
Nos vamos relajando y nos centramos en la respiración.
Hacemos tres respiraciones profundas, cogemos aire por la nariz y lo expulsamos lentamente por la boca.
Al inspirar decimos en nuestro interior “San Faustino” y al expirar, “ruega por nosotros”.
Piensa solo en lo que estás haciendo aquí y ahora.
Así, como estás ahora, Dios te quiere y te habla...
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Lectura del Santo Evangelio según San Jn. 9, 1-41(adaptado)
Vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron:
“Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, ¿para que naciera ciego?”.
Jesús contestó: “Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras
de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”.
Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego,
y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé”. Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: “¿No es ese el que se sentaba a pedir?”.
Y le preguntaban: “¿Y cómo se te han abierto los ojos?”. Él contestó: “Ese hombre que se
llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me
lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver”.
Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a
Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador”. Contestó él: “Si es un pecador,
no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo”.
Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, ¿cómo te abrió los ojos?». Les contestó: «Os lo he
dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también
vosotros queréis haceros discípulos suyos?».
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del
hombre?”. Él contestó: “¿Y quién es, Señor, ¿para que crea en él? Jesús le dijo: “Lo estás
viendo: el que te está hablando, ese es”.
Él dijo: “Creo, Señor”. Y se postró ante él. Dijo Jesús: “Para un juicio he venido yo a este
mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos”.
Palabra de Dios
Reflexionamos
¿Cuándo has sentido que estabas ciego, que todo era oscuridad, y gracias al Señor y a los
que te rodean has vuelto a ver con claridad?
Terminamos
Recordamos el compromiso de hoy del calendario de Cuaresma.
Sigamos el camino que quiere Jesús para nosotros; Convéncete, ten confianza, ten Fe.
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