NOS SERENAMOS
Nos ponemos en manos del Padre. Siéntate en una postura cómoda.
Relájate...
Os invitamos a cerrar los ojos y colocar nuestras manos sobre las piernas. Las piernas deben de estar derechas y los pies colocados en el suelo debajo de la mesa. La espalda recta sobre la silla. Nos mantenemos en calma, cogemos aire por la nariz y lo expulsamos por la boca lentamente. Vamos a sentir paz en nuestro interior para dejarle sitio a Dios…
Cierra los ojos, deja al lado todo lo que te pueda distraer, al compañero, al ruido de fuera…
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
ESCUCHAMOS
Desde el inicio del Adviento venimos hablando de la corona de Adviento. Se coloca en las Iglesias, en los coles y en muchas casas. Es un símbolo de que la luz de Jesús viene para ayudarnos a ser mejores y a vivir más felices.
Comentamos el cuento:
¿Dónde estaban las velas?
¿De qué hablaban entre ellas?
¿Cómo se llamaban las velas?
¿Por qué se apagaban las velas?
¿Quién llegó a la habitación?
¿Qué dijo la cuarta vela?
¿Quién nos trae Esperanza?
En Adviento recordamos que Jesús es la Luz que ilumina nuestras vidas, como una luz brillante en medio de la oscuridad de la noche.
Desde el inicio del Adviento venimos hablando de la corona de Adviento. Se coloca en las Iglesias, en los coles y en muchas casas. Es un símbolo de que la luz de Jesús viene para ayudarnos a ser mejores y a vivir más felices.
Comentamos el cuento:
¿Dónde estaban las velas?
¿De qué hablaban entre ellas?
¿Cómo se llamaban las velas?
¿Por qué se apagaban las velas?
¿Quién llegó a la habitación?
¿Qué dijo la cuarta vela?
¿Quién nos trae Esperanza?
En Adviento recordamos que Jesús es la Luz que ilumina nuestras vidas, como una luz brillante en medio de la oscuridad de la noche.
REZAMOS JUNTOS
Querido Jesús, gracias por ser la luz que ilumina nuestro camino. Ayúdanos a seguirte con confianza y alegría, sabiendo que contigo nunca estamos solos. Amén.
Querido Jesús, gracias por ser la luz que ilumina nuestro camino. Ayúdanos a seguirte con confianza y alegría, sabiendo que contigo nunca estamos solos. Amén.
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